viernes, 17 de octubre de 2014

Volare ¿o no?

Volando voy, volando vengo. O eso quisieran….
OS voy a hablar del culebrón perpétuo del Aeropuerto de Castellón. O el “Aerotuerto” que llaman por allí.
En definitiva, es hablar del PP y de su forma de hacer las cosas.
El tal Carlos Fabra, ese tipo que tiene más causas pendientes que pelos en la cabeza, a pesar de tener la cobertura judicial de la que disfrutan los miembros de su partido, mientras fue se empeñó en hacer un aeropuerto en Castellón, durante su etapa de Presidente de la Diputación provincial de Castellón.
Todavía se recuerda el vídeo de la inauguración, junto a su amigo el Presidente de la Comunidad Valenciana, Francisco Camps, (otro que también tuvo plaza de invitado en los juzgados), en el que le preguntaba a su nieta “¿Te gusta el aeropuerto del abuelo?”.
Para quien no lo sepa, entre mis actividades, está la de piloto. Así que os explicaré, las “bondades” de dicho equipamiento. Como está cerrado al tráfico aéreo, no se puede aterrizar, pero como no está operativo no hay problemas en sobrevolarlo. Y así lo he hecho…. a unos dos metros de altura, para enterarme de cómo sería la cosa.
En primer lugar os diré que el aeropuerto está cerca de “nada”. La ciudad más cercana es Castellón, a unos 30 km. Pero curiosamente, a la mitad de distancia está Oropesa, esa bonita ciudad en la que José Mª Aznar pasaba sus vacaciones y en la que en poco tiempo, y en una zona de marismas vírgenes (que deberían haber estado protegidas) creció ese despropósito de Marina d’Or (“ciudad de vacaciones, ¿Dígame?”).
Dicho esto esta metido en un valle, pero no en el centro, con buena senda de planeo y fáciles aterrizajes y despegues. Está en un lateral, y además, mirando a la montaña. Los pilotos comerciales no quieren volar allí. El viento que baja por el Ebro (frecuente y muy fuerte) pega de lado en los aviones (la pista siempre tiene que tener el viento predominante en su misma alineación). Lo primero que se le ocurre a cualquier piloto es; ¿Por qué lo han puesto precisamente aquí y con esta dirección?. Lo segundo es ¿De qué amigo de nosesabequien debería ser este terreno? ¡Porque alguien se ha llevado una buena pasta!
Quizá no se han enterado de que un aeropuerto sirve para que vayan con aviones. No es un parking que puede ser de mil maneras. No hay pista de rodadura. Lo cual quiere decir que los aviones tiene que circular por la pista. Tanto para aterrizar o despegar, como para llegar a la terminal. Aquí tienen un pequeño “problemilla”. Si un avión aterriza en dirección noreste, o tiene que despegar en dirección suroeste, al llegar al final de la pista tiene que dar media vuelta…. Pues no hay sitio. En la zona prevista para ello, un avión comercial “decentito” no tiene sitio para girar, y como los aviones no tienen marcha atrás, ni saben hacer maniobras…. Pues hay un problema.
Seguro que quienes lo construyeron pensarán que soy un quisquilloso que le veo problemas a todo. Pero es que este sitio no sirve como aeropuerto. Ni funciona ni lleva a ninguna parte. Nunca ha habido ninguna empresa aérea interesada en operar en él. La lógica nos diría que para un equipamiento así tendría que haber una demanda ¿no?. Lleva tres años y medio vacío. Y costando una pasta de mantener aquello en condiciones para que no se estropee o lo saqueen.
Nunca ha aterrizado un avión. Miento. Hay una escultura con un avión metálico aterrizado en su cabeza (“mu fonita ella”), que se empezó a oxidar a los dos meses (exactamente) y que costó 300.000 €.
Como los que están pensando en qué hacer con el aeropuerto deben ser los mismos que lo pusieron allí, sus ideas están a la misma altura que la inicial y han llegado a un “excelente” negocio.
Me llega una noticia de que ¡al fin! hay una empresa canadiense que quiere trabajar allí.
Os explico el negocio:
La empresa confía en tener un tráfico de 200.000 pasajeros en el año 2017 (unos 1.200 aviones tipo Airbus 320 llenos). Algo más de tres vuelos diarios (no se a donde irá tanta gente).
Entre el 2019 y el 2025, 1.000.000 de pasajeros (6.000 aviones, unos 16 vuelos diarios) y 1.200.000 pasajeros en el 2029 (6.666 aviones, más de 18 vuelos diarios). Para que comparéis; Castellón de la Plana tiene 600.000 habitantes.
La empresa, SNC-Lavalín, sólo empezará a pagar a la Generalitat Valenciana, cuando supere los 1,2 millones de pasajeros al año. Un euro por pasajero.
A cambio, la Generalitat subvencionará a la empresa con 24 millones de euros los primeros nueve años (216 millones).
En el hipotético caso de que consiguieran ese 1,2 millones de pasajeros, en el tiempo previsto, y según esos cálculos, la Generalitat conseguiría recuperar ese dinero (y no cuenta la construcción del aeropuerto) en el año 2205.

Luego resulta que el problema de la crisis es que yo pague sin IVA la factura del electricista que me viene a poner un enchufe…….

sábado, 20 de septiembre de 2014

Independencia, mentiras e ignorancia

Una de las ventajas que tenemos los catalanes respecto al resto de los españoles es que sabemos, con toda certeza, algo que los demás no saben; A los españoles se les engaña.
En Cataluña tenemos acceso a un montón de canales generalistas de televisión y radio. No hay nada más que escuchar lo que se dice en sus informativos y tertulias sobre Catalunya, para ver la gran cantidad de mentiras y falsedades que allí se cuentan sobre la realidad catalana.
No he dicho que todo sea mentira, pero sí mucho. A veces tengo la tentación de salir a la calle para ver si me han cambiado el pueblo y me empiezo a encontrar esa otra realidad que me cuentan en la caja tonta.
Solo hay una manera de que los españoles sepan lo que aquí sucede, y no es otra que venirse aquí a dar una vuelta. La mayoría salen encantados. Y no porque este sea un lugar perfecto, sino porque se lo esperaban tan mal que alucinan en colores.
Me he encontrado tres casos en el último año. Tres parejas. Una de Guadalajara, otra de Sevilla y otra de Pontevedra. Todos venían asustados, temiendo un rechazo frontal por parte de los catalanes y un, más que temido, problema con el idioma, pensando que aquí solo se habla catalán.
Primera sorpresa; una buena parte de los catalanes vive del turismo; interior y exterior. Así que cualquier persona estará encantada en informarte de lo que desees tanto en castellano (no español), inglés, francés, alemán o ruso. Si conoce el idioma; perfecto, y si no, hará lo posible para ayudarte, ya sea para buscar una dirección o para entender la carta de un restaurante (las cuales, por cierto, en su mayoría están redactadas en catalán y castellano, si no en más idiomas todavía).
Por otra parte, en la calle, el uso del catalán es poco mayor que el 50 %. Yo mismo, no hablo más de veinte palabras en catalán al día (¡y mira que hablo!).
Segunda sorpresa; el catalán está encantado a recibir a cualquier foráneo, para explicarle sus tradiciones y su cultura. El catalán sólo se defiende si lo atacan, como todo el mundo. Y es esa una defensa mucho más civilizada y pacífica que en otros lugares, no demasiado lejanos.
Así que las tres parejas se fueron con una certeza y una duda; Los catalanes no tenemos “cuernos y rabo”, y la duda; ¿qué motivo hay para que se les haya engañado así?. ¿De donde salen estas mentiras? Además de los periodistas (personajes a los que no tengo, por lo general, mucha simpatía), que en la mayoría de los casos tienen más cariño a la primicia que a la veracidad, la respuesta la tenemos a nuestra aristocracia popular; los políticos.
No se de donde se sacaron que estas Navidades se rompían las familias por el “conflicto” independentista. Estos del PP ¿por qué se inventan las cosas? Yo no conozco ni un solo caso. Pero está claro “si lo dice un ministro del gobierno de España; será verdad”. Pues no.
El otro día, un buen amigo, nos invitó, como todos los años, a una cena en la que el anfitrión opina que si Catalunya se independiza él y su mujer se van a vivir a Sevilla (por cierto que él es funcionario de la Generalitat). En la cena había, entre otros, tres acérrimos independentistas, un nuevo converso a esa causa, un coronel de carrera, una ucraniana, algún votante del PP, y otro que confiesa que “más a la derecha que él está el abismo”. La cena fue divertida, cordial y sin el más mínimo roce debido a las opiniones que teníamos cada uno al respecto. Y es que cada uno respeta a los demás, aunque no esté de acuerdo con él.
El otro día la Sra. Cospedal hablaba que la “desobediencia civil” lleva al “autoritarismo”. Bueno, Sra. Cospedal. No existe “totalitarismo” popular. Se supone que en una democracia (si es eso lo que somos) el pueblo decide cómo se quiere gobernar. Los políticos son sus representantes nada más. No, me equivoco, también son sus gestores (y tendrían que dar cuentas de su gestión).
El otro día un portavoz del PP (lamento no recordar su nombre) decía, en otra de las “perlas” a las que nos tienen acostumbrados, que los catalanes ya votamos cada cuatro años, y no hace falta más. ¿Pero que ley divina es esa? Si los ciudadanos decidiesen que se votase cada ley por referéndum, o que no existiesen las cortes, o el senado, o el rey, o los alcaldes. ¿Quién es nadie para contradecirles? ¿El gobierno? ¿ese gobierno que “presuntamente” está a su servicio?.
También hablan de “fractura social” de “dividir en dos a la sociedad”. Ya se que los números no son lo fuerte de este gobierno, pero; si en Barcelona se concentran 1.800.000 personas pidiendo votar (la base de la democracia) y por otra, en Tarragona se reúnen 7.000 más pidiendo seguir en España (no pidiendo; no votar) la proporción es de 1 contra 257. Como ven, la mitad, la mitad…. pues no. En esos actos 7.000 expresaron aquello, que los otros 1.800.000 no pueden hacer; su voluntad.
Lo único que está demostrando este gobierno es su prepotencia y su forma dictatorial de entender la política. Y no solo a Catalunya, sino al mundo entero.
Pero es que la rabia contenida del PP hacia Catalunya viene de otro motivo. El PP nunca ha arraigado en Catalunya. En las últimas elecciones consiguió un porcentaje de votos similar al PSC y a Esquerra (un 13 %). Muy lejos de lo que está acostumbrado a obtener en el resto del país. Además sabe que nunca va a mejorar.
Siempre he dicho que los que más han ayudado al deseo de independencia han sido Zapatero y Rajoy.
El primero, prodigio de torpeza, ineptitud e inoperancia, prometió aceptar el Estatut que saliera del Parlament Catalán (nuestro más cercano representante) y luego se retractó traicioneramente, cuando ya estaba todo escrito.
El segundo, político estatua, que solo sabe decir no, y sin una sola idea (ni buena, ni mala) más que la represión de toda iniciativa de autodecisión democrática.
Es aquí cuando se mezcla la mentira con la ignorancia. Rajoy pide dialogo. Pero el dialogo no es escuchar y decir siempre que no. A todo y por principio. Eso no es dialogo. Es hablar con la pared.
Luego habla del “delirio independentista de Mas”. Él sabe que, después de que 1.500.000 de personas salieran a la calle el 11 de septiembre del 2012 el Sr. Más fue a hablar con él para pedir una modificación del convenio fiscal. Rajoy (para variar) dijo que nada. Que ya estábamos bien así. Así que Mas se volvió con las manos vacías de Madrid, sin ninguna contraprestación, y sin ninguna oferta. Fue entonces cuando no tuvo más remedio que aceptar las tesis de Esquerra (esos sí que son independentistas desde siempre) y hacer caso a lo que le pide la calle.
Y Rajoy se perdió la última oportunidad de haber sido un buen gestor.
¿Y que pide Catalunya? Algo tan simple como dar su opinión con la forma más democrática que hay; votando. ¿Y por que no se nos deja? Porque temen que pueda salir el Sí, y entonces no sabrán cómo cortar esto. Porque esto es una CONSULTA no es el “referéndum independentista” que dice Rajoy.
A ver. Ignorante. Ves al diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. Te transcribo:

referéndum.
(Del lat. referendum, gerundivo de referre).
1. m. Procedimiento jurídico por el que se someten al voto popular leyes o actos administrativos cuya ratificación por el pueblo se propone.

Aquí no hay ley que ratificar. O sea que no hay referéndum. Solo el Estado Español puede montar un referéndum (según la Constitución), pero ¿una consulta?.
 Nos dicen que esa consulta es ilegal. ¿Porqué?; Porque es contraria a la ley. ¿Pero quien marca las leyes?; El gobierno. ¿Y quien es el gobierno?; El representante del pueblo. ¿Y si el pueblo quiere cambiar la ley?; Pero es que esa ley es la Constitución. ¿Y por qué la Constitución no se puede cambiar si lo pide el pueblo y sí se puede cambiar, de prisa y corriendo, si la Merkel lo pide (como se hizo hace algún tiempo? Pues……..
¿Y qué valor real tiene una Constitución, como ley fundamental “eterna” si fue producto de emergencia para salir lo más airosamente posible de una dictadura, y no pudo ser votada por nadie que actualmente tenga menos de 58 años (el 78 % de la población actual)?
¿Qué mensaje democrático está dando este gobierno de España cuando dice que anulará, mediante un recurso al Tribunal Constitucional (fiel perro de presa del PP) cualquier ley catalana que permita una consulta, sin saber de antemano, qué dirá esa ley?
Catalunya es responsable de casi el 20 % del PIB español y es el 15 % de la población de España.
¿De verdad alguien se cree que esta situación se arregla con negativas, amenazas, insultos y desprecio?
¿De verdad alguien piensa que Catalunya le apetece ir en el mismo barco que esta chusma?
Vuelvo a decir que estamos siendo gobernados por una gente que solo ha contado con el 13 % de los votos de aquí ¿Cómo vamos a sentirnos identificados?
Estos últimos gobiernos han carecido de mucho, pero sobre todo de tacto, diplomacia, y sabiduría.
Dice el refrán; “Se atrapan más moscas con una gota de miel que con un barril de vinagre”.

Y aquí sólo ha habido vinagre. Mucho vinagre.


viernes, 29 de agosto de 2014

Desconstruir


Según una definición de Arturo Pérez-Reverte Gilipoyas (realmente se escribe Gilypollas, ya os lo contaré otra ocasión) es aquel tipo que es tonto, que no sabe que lo es, y que, además, se piensa que es listo.
Debido a ese cúmulo de propiedades, es gilipoyas tiene una cierta tendencia a presumir de su sabiduría, con lo cual es más fácil que haga ver a los demás su gilipoyez, que otros tontos vulgares.
En Barcelona, hace ya 22 años, que se dice pronto, hubo olimpiadas. Eso supuso la trasformación urbanística de la ciudad más importante en cincuenta años. Y se hicieron infinidad de actuaciones. Unas salieron mejor que otras y algunas se quedaron, supongo que con las prisas, algo cojas.
Que las Rondas no tengan arcenes es todo un problema. Y que la Ronda Litoral solo tenga dos carriles; un problemón.
Entre otras pifias, se construyó un núcleo de circulación elevado, con forma de tambor, en la confluencia de la Avenida Diagonal con la Granvía. Ese punto nunca estuvo bien solucionado, ya que es la salida natural de Barcelona hacia el norte. El nombre le pega; Plaza de las Glórias.
Lo que se hizo no solucionó el problema circulatorio, pero creó una barrera importante en medio esa parte de la ciudad. No voy a explicar aquí el resultado, para quien no lo conozca, pero imaginaros el centro de esa zona que pretendía ser un jardín, metido en una especie de plaza de toros, pero más pequeña y mucho más alta.
Todo esto a costa de un pequeño parque que, aunque no fuese una maravilla, bien solucionaba la oxigenación de los vecinos.
El lugar que además quedó rodeado de carriles de tráfico y al que era difícil entrar, acabó siendo escondrijo de drogatas y gente que dejaba hacer sus “cositas” al perro.
Así pues, el susodicho esperpento tenía las horas contadas hace años. Que yo sepa es una de las primeras obras “olímpicas” en desaparecer.
Pero aquí vienen los políticos y sus inventos.
Aunque la obra cueste un martirio de demoler, con sus miles de toneladas de hormigón y acero, siendo machacadas poco a poco por unos cuantos dinosaurios metálicos, la cosa debe parecer, de cara al sufrido ciudadano, una nimiedad que cuesta cuatro chavos y se hace en nada. Ya sabemos que llevamos varios meses de obras, con cambio de tráfico todos los días, y con los miles de octavillas que se repartieron en mano entre los conductores en esa zona, para que el desconcierto fuese menor.
Pues nada. la obra no se demolerá. Se desmontará. Bueno. Como eso no es exactamente así, se “desconstruirá”. Bonito término inventado, sacado de alguna receta de Ferrán Adrià.
Me gustaría saber quien es el técnico municipal, o político de turno que inventó el esperpento.
Me gustaría poder colgarle a la espalda un cartel que pusiera algo así como “Gilipoyas desconstruido”.
¡Dios mío! ¡Si es que estamos en manos de “tontoslhaba”!

domingo, 24 de agosto de 2014

El Mundial

Escribo este blog tarde. Unos dos meses.
La verdad es que me reí mucho de la desgracia ajena. Desgracia voluntaria y de tontolhabas.
De aquella gente cuya vida tiene su centro en el fútbol y que le da más importancia a que su equipo gane que el hecho de que le suban el sueldo.
Pasó hace cuatro años. El equipo de España ganó el mundial de fútbol. (No he dicho; España ganó el mundial de fútbol). Y muchos, muchísimos, sacaron pecho. Como si ellos tuviesen que ver con el suceso. Bueno, algo sí. Con el montón de dinero de su bolsillo que se gastan en comprar entradas y chupar publicidad en los partidos retrasmitidos por la tele, algo ayudaron a pagar esos astronómicos sueldos de esos señores, con poca cultura, pero maravillosos malabaristas con los pies.
Y es que no podía ser de otra manera “¡Si es que tenemos la mejor liga del mundo, con los mejores equipos!”. Claro que nadie se acuerda que la mayoría de equipos punteros están llenos de jugadores extranjeros, y esos juegan para otros países.
Pero el hecho es que sucedió y eso era solo el principio de una larga sucesión de éxitos que el futuro nos iba a preparar.
La fórmula era muy española. Si algo ha funcionado; ¡no lo toques! Coge al mismo entrenador, a los mismos jugadores (cuatro años más viejos), la misma táctica y… ¡a ganar!
Todas las empresas se apuntaron al carro ganador. Publicidad en las bebidas, en la tele, en los fideos…
Pero pasó lo que tenía que pasar.
Estaba yo dando una vuelta por un paseo marítimo cuando me cerqué a una de las múltiples pantallas enormes que los bares y restaurantes de la zona tenían colocadas para deleite de aficionados y desespero de los que no lo somos. Y allí estaba. “La roja”, la de verdad (los chilenos llevan llamando así a su selección desde mucho antes de que nuestros periodistas empezaran a llamar así a la nuestra) le estaba dando “extrañamente” una lección de fútbol a los nuestros, de las de enmarcar. Y los forofos, vestiditos de rojo y con bufandas (en pleno mes de junio) abriendo la boca como besugos.
Poco duró la fiesta.
Quizá sea un poco cínico, pero me encanta que la vida de lecciones a los prepotentes.

Una lección de humildad, de vez en cuando, nos va bien a todos. Pero algunos la necesitan mucho.