domingo, 1 de junio de 2014

PPs

¡Este tío es tonto! Por decirlo de una manera suave. Me refiero al tal Cañete.
Es norma habitual entre los políticos ver los resultados electorales con gafas de color de rosa.
Hasta ahora siempre le veían el lado bueno; Hemos mejorado con respecto a las últimas…, La diferencia con nuestro contrincante directo se ha reducido…, Hemos mejorado nuestros votos en Navalcarnero….
Pero el Cañete este, presumiendo de que han ganado, después del palo que les han dado, es de subnormalito profundo.
Sí. Han ganado. ¿A quien? ¿Al PSOE? ¡Pero si esos han perdido solos! ¡Si hace tiempo que están en la UCI! Por lo menos ellos saben que están fatal. Que lo tienen muy duro.
Estos del PSOE han reconocido la debacle. Lo malo es que no tienen ni idea de que hacer. Siguen anclados a viejas fórmulas que ya poco tienen que ver con el País. Van a darle la vuelta al calcetín, harán sus primarias, sus congresos, sus cenitas. Pero como no saldrán de sus despachos y no mirarán cual es la sociedad en que viven, poco mejorarán.
Los del PP viven en su castillo, no tienen ni P.. idea de lo que pasa fuera y no se han enterado de que toda aquella gente que dejó de votar (porque ya tanto les da que les roben los unos que lo hagan los otros) han visto en los de Podemos, otra vía en la que poner sus esperanzas.
Así que es como si, Rafa Nadal, le ganase un partido a mi abuela y se pusiese tan contento como ganando el Roland Garros. Patético.
Y por si no se han enterado de lo que pasa en Catalunya, será cuestión de que dejen de hablar del “Devaneo nacionalista de Artur Mas”. Y darse cuenta que los que han ganado (Esquerra Republicana) son el partido independentista de toda la vida, y que CiU se apuntó al carro solo después del 11 de septiembre del 2012 y de que Rajoy le diese con la puerta en las narices.
Pues nada muchachos, seguid contentos con vuestro triunfo.

Que quien no se consuela es porque no quiere.

domingo, 18 de mayo de 2014

Copilotos

Siempre he despreciado los eufemismos. También la falta de imaginación, las descripciones incorrectas o mal traducidas del inglés y las pifias que muchos periodistas y políticos incultos nos inculcan desde la tele. El problema es que, mal que nos pese, somos un país de incultos (e incultas, ¡toma!) y entramos a saco al capote que nos ponen delante de los morros, y hacemos nuestra la incultura del momento.
¿Sabéis lo que es un piloto? Aquí todo el mundo ha dicho ¡Siiiii! Uno se ha imaginado, la fórmula 1, o una carrera de motos, o el comandante de un avión, o el último rallye que pusieron en teledeporte. Hasta aquí vamos bien.
¿Y un copiloto? Bueno, aquí cuesta un poquito más, pero quien más quien menos, se hace una imagen de aquel tipo, vestido igual que el piloto y que va sentado a su lado para echarle una manita y ayudar a que todo vaya lo mejor posible en lo que sea que esté haciendo el piloto. Un copiloto no es un peso muerto. Es alguien que tiene una función activa y de cooperación. Nunca es un tipo que va durmiendo al lado, o disfrutando del paisaje.
Lo principal es que para haber co-piloto, debe haber un piloto.
Primera puntualización; Desde las diversas instituciones que controlan el tráfico se nos insiste, machaconamente, que la carretera no es un circuito de carreras, que lo de correr es para otros. Expertos y profesionales "pilotos" que se juegan la vida, aunque controladamente, en circuitos  muy preparados y seguros, con vehículos sofisticados, y que es de locos intentar imitarlos. Por nuestra salud y por nuestro bolsillo.
Pues es en este escenario que, de repente y sin que nadie haya pedido la titulación, aparece la figura del "copiloto de utilitario". Efectivamente, cada vez hay más lugares en que se ve esa denominación.
La primera vez que vi ese apelativo fue en los carteles de las autopistas catalanas; "Copiloto; evite las distracciones". ¿Eso qué quiere decir? ¿Deja tranquilo a el conductor y no le estés comiendo el coco, que ya tiene bastante con conducir e ir buscando radares?
Ahora es una marca de coches que dice que el copiloto siempre cambia la canción de la radio cada tres segundos (o sea que va haciendo lo contrario que dicen los carteles).
A partir de ahora, a cualquiera que se siente en el asiento delantero izquierdo, le tocará trabajar intensa y discretamente para conseguir el ansiado propósito de llegar a nuestro destino más.... ¿qué?
¡Qué tiempos aquellos que nuestra prudente madre (que no tenía ni idea de leer un mapa ni conducir) aleccionaba pesadamente a nuestro padre "¡No corras, que no tenemos prisa!". Y eso lo decía en aquel 600, con baca, abarrotado de trastos, que no pasaba de 80 km/h, en un viaje vacacional al pueblo, que duraría no menos de dos días.
Bueno. Pues, o fastidiamos el idioma y nos ponemos medallas para presumir, o en adelante, al pasajero se le acabó el vaguear perezosamente. A partir de ahora le toca hacerse cargo de la radio o MP3, del GPS, del móvil, de la guía turística, de la conexión a internet, de los caramelos, bebidas y bocadillos, y de ir avisando de cualquier movimiento extraño de otros usuarios de la carretera, así como avisar de si el "no-piloto" se olvida de las luces, el ESP, o de comprobar la temperatura exterior (por si el hielo).

No sé. Quizá yo os aconsejaría dejar al "no-piloto" tranquilo e ir sentados detrás. Así sin copiloto.....

Santo, santo...

"Habemus sanctum".
Como toda la gente de mi generación fui educado en la sacrosanta ideología cristiana. Con colegio cristiano-fascista de misa diaria a las 8 de la mañana. Bautizo, confirmación, comunión, monaguillo a la fuerza.... Un impoluto cerebro limpio y bienpensante, que corria a confesarse, cada vez que mi mano se acercaba a las ingles sin tener que sujetarla para mear. ¡Menos mal que después de  la adolescencia me volví a ensuciar el cerebro con algunas ideas progresistas!, una vez iniciada la universidad.
 Toda mi vida adulta ha transcurrido paralela al pontificado de Juan Pablo II, después de la fugaz, y por eso sospechosamente truncada, época de su predecesor; Juan Pablo I.
Por tanto, no me ha quedado otro remedio que enterarme, y a la fuerza, de toda su ideología.
Siempre he tenido la convicción de que ese personaje estaba fuera de época. Encajaba mejor en otro tiempo. Digamos, la edad media. Y quizá echaba un poquito de menos esa cruz que llevamos durante siglos en este país, llamada Inquisición.
En efecto. Este Papa era bastante más reaccionario que los anteriores. No era un paso atrás. Era una carrera en dirección contraria a la que va el mundo occidental.
A menudo nos escandaliza lo que está pasando con los extremismos musulmanes. Más nos debería preocupar con los de nuestros dirigentes "espirituales". ¿En qué mundo viven? ¿De qué siglo es Rouco Varela?
Pues en estas, inmersos en un afán de reclutar nuevos adeptos entre las nuevas generaciones (generaciones, que quieran o no van hacia adelante, "a toda hostia") la Iglesia Católica tiene la brillante idea de hacer santo a este hombre. Y además se ha dado toda la prisa del mundo. En los últimos siglos no se había santificado a nadie con tanta celeridad. Han aprovechado para santificar a Juan XXIII, lo cual es un agravio comparativo. No conozco tanto la vida de este último, pero si me consta su buena fama. Solo han tardado 10 veces más en hacerlo santo que al Wojtyla.
Para ser santo, se supone que debe haber realizado nosecuantos milagros, o haberse cumplido bajo su invocación. Eso es fácil. Actualmente, en este país, se producen muchos milagros. ¿O no lo es llegar a fin de mes a la mitad de la población?
Pues nada. Clero en general. Seguid a lo vuestro, a vuestra bola. En ese mundo irreal donde vivís. Pero luego no me pidáis que marque vuestra crucecita en mi declaración de la renta.

De todos modos no hacéis otra cosa de creeros al pie de la letra lo que decía vuestro jefe, con aquello de; "Mi reino no es de este mundo..."

martes, 7 de enero de 2014

Basura

El otro día una amiga me hizo abrir los ojos.
Ella se niega a reciclar. No es un asunto ecológico, sino económico. Y además… tiene razón.
Pongo por ejemplo mi caso:
En mi pueblo existían, hace unos cuantos años, los archiconocidos contenedores verdes, a los que uno iba con su bolsita, a cualquier hora del día, la tiraba y listos. En casa había un cubo de basura y cada vez que se llenaba te deshacías de su contenido.
Si lo pensamos bien, es la forma más práctica de gestionar el tema doméstico.
Hubo cambio de gobierno ya que ganaron los Socialistas. Y estos, siguiendo la moda “políticamente correcta” se pusieron a reciclar.
Se les ocurrió lo del “PAP” (todo tiene que tener sus siglas) Puerta A Puerta.
Para empezar tenias que hacer sitio en casa para cinco categorías diferentes. Como las casas y sobretodo las cocinas, tienen sitio de sobra para almacenar basura nadie tuvo ningún problema para adaptarse. Cada uno tuvo que comprar varios cubitos de colores, meterlos donde pudo, y volverse ecológico. El del orgánico, el de envases, el de cristal, el de desecho y el papel… ¡ya te apañarás!
La organización de los día, también fue ejemplar.
El cristal, los viernes. De forma que si te tomabas unos vinos o unas cervezas el fin de semana, te tocaba aguantar los envases seis días.
El orgánico, tres veces por semana. Empezando por el martes. De manera que, en verano, los restos de las comidas del domingo te las guardabas en casa un par de diitas (y mira que huele a podrido los restos de melón y pescado, con el calorcillo).
En los comercios y oficinas, el asunto variaba un poco. El papel se recogía los viernes. De esa forma, en el caso de oficinas, el cubo de basura (este sí, de grandes dimensiones, “a ver dónde lo pones en el despacho”) se quedaba todo el fin de semana en la calle, para uso y disfrute de la chiquillería, que te alegraba la mañana del lunes con el bonito juego de; “Donde habrán escondido estos cabroncetes mi cubo, esta vez”.
Este esfuerzo ecológico extraordinario llevó asociado otro esfuerzo económico. El del sufrido ciudadano al que se le hizo ver “claramente” que esto de recoger así la basura era más caro que la forma tradicional. Y que reciclar era también más costoso que tirarlo todo al el vertedero ¿?
Cambio de gobierno de nuevo. Y en esto de la ecología ya no hay vuelta atrás. Y los que antes te ponían el contenedor verde en la puerta de casa se apuntan al carro pero con variantes sofisticadas. Ahora. En vez de un contenedor verde, hay cinco de colores. Esos sí mucho más modernos. Y cada uno de ellos, necesita un camión específico para su vaciado (cinco camiones donde antes se necesitaba uno). Además, como tanto contenedor no cabe en cualquier sitio. Se estudia “concienzudamente”  su ubicación. El caso es que los más cercanos están a más de 200 metros de mi casa. Todo un paseo. Por lo cual, si haces mucha “cosecha” de desperdicios, no te queda más remedio que llevar la basura en coche. Todo un paradigma de la ecología responsable. Llevar a los niños andando al cole, y a la basura en el maletero.
Este sistema es aún más caro que el PAP. Hay que pagar los camiones, el personal “especializado” que sepa utilizarlos (son totalmente automáticos y solo hay que saber aparcar el camión a su lado). Así que ya tenemos un nuevo aumento de la tasa de recogida de basuras.
La pregunta es clara; ¿De verdad es más caro reciclar? Cualquier mejora en el trato a la naturaleza (me opongo a eso del “medio ambiente”) ¿tiene que caer sobre los hombros y los bolsillos del ciudadano de a pie, sin que las administraciones hagan un verdadero esfuerzo por optimizar el resultado?
Después de un buen puñado de años de coleccionar cubos, voy a reducirlos y empezar a retornar a mirar por mi comodidad y mi economía. Es un asunto comercial. Si me dan un buen producto yo cumplo y pago. Si me dan una “basura” (y además cara) yo actuaré en consecuencia.



sábado, 23 de noviembre de 2013

¿Son los ciclistas "personas humanas"?

Al parecer, está científicamente comprobado que cualquier buena persona que se sienta detrás de un volante sufre una profunda transformación sicológica que le hace aflorar todos sus instintos primarios de supervivencia y se transforma en una fiera agresiva.
Si esta transformación Jekyll-Hide sucede en cualquier persona de bien, ¡imaginemos lo que pasa a alguien con carácter habitual de mala leche!.
En mi modesta observación de la naturaleza humana he podido observar que se da también otra situación muy característica y también con ruedas.
Véase padre de familia, de mediana edad, deportista y que los fines de semana se enfunda en un mallot, se pone sus gafas “fashion”, su casco lleno de agujeritos, y se va a dar una vuelta con sus amigos en bici, por la carretera.
Personalmente, no creo que todas las infracciones que les veo semanalmente hacer, las hagan normalmente con su coche el resto de la semana. No conozco otro colectivo que, pese a conocer su fragilidad y las condiciones del medio donde realizan su actividad, tomen su seguridad tan a la ligera y se salten las normas tan descaradamente.
Eso sí. Solo saben quejarse de que los coches no les dejan la distancia reglamentaria de seguridad (lo cual es cierto en muchos casos) pero es que ellos mismos lo ponen difícil.
Vivo en un tramo de carretera especialmente atractivo para estos personajes. Hoy mismo (sábado) en un recorrido de 6 km. me he cruzado con no menos de 50.
Yo vivo en un cruce, donde hasta hace un par de años había un semáforo y ahora hay una rotonda. Además es la carretera N II, no un caminito de nada. Cuando había el semáforo lo más normal es que la mayoría se lo saltasen en rojo. ¡La de veces que he tenido que frenar de golpe para no llevarme por delante a alguno de aquellos que se saltaban la señal en tropel cuando mi luz estaba en verde! Ahora el asunto ha variado poco. Lo del ceda el paso es inexistente. Ellos llegan y se meten. Frenazo del coche, bocinazo, e improperios de los ciclistas a la pobre conductora del vehículo, parada en medio de la rotonda (hoy mismo lo he vuelto a ver).
Lo de circulación es otra guerra. Se suponen que deben circular por el arcén (cuando lo hay) y que lo pueden hacer en parejas. Lo normal es que lo hagan en pelotón, ocupando todo el carril de circulación (el arcén está sucio y pueden pinchar), incluso pisando la raya central, con lo cual, ni adelantándolos por el carril contrario como si fuesen un coche, se puede mantener la distancia de seguridad.
Esta misma mañana en la zona donde hay dos carriles por sentido de marcha, los ciclistas ocupaban la totalidad de los dos carriles. Posibilidad de adelantamiento; nula. Igual que la simpatía de los conductores hacia ellos. ¡Pobrecitos! Es que son los más débiles. Eso sí. No se te ocurra cruzar un paso de peatones cuando ellos vienen. Ahí te van a hacer ver su superioridad. Ellos son los primeros en cualquier ocasión.

Quizá, al leer lo anterior te habrás pensado que les tengo manía a las bicis y a los ciclistas. Nada más lejos de la realidad. Durante cerca de doce años he ido a trabajar en bici. Lo que sucede es que no me gustan los “señoritos” prepotentes vestidos de guacamayo.